lunes, 31 de octubre de 2011

La realidad también usa máscara

La mayoría de países de América y de más continentes se basan en crear de manera inconsciente una cultura de “realidad enmascarada”, enmascarada dado que la falacia que presentan los medios de comunicación es palpable en todo sentido. Recordemos que los medios de comunicación se han gestado por un solo objetivo: el de brindar información certera a los individuos. Claro está que esto se tiene que convertir en un trabajo difícil, pues los intereses tanto económico como políticos están a la orden del día.

En la actualidad existen muchos estudiosos que se encargan de analizar de manera cercana las situaciones verdaderamente reales de las sociedades. Es así como la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA) se honró con la presencia de Lorenzo Calderón Jaramillo y Ana María Miralles. Ambos formaron parte de un conversatorio llamado “Cátedra de Derecho a la Información y Transparencia”.

Lorenzo, nos proporciono información sumamente importante, pues muchas personas no nos damos a la tarea de investigar o conocer las razones del porque varias veces nuestros gobiernos están fallando. Hizo un llamado a los presentes a no confundirse con el término transparencia. Pues ejemplifico que abundantes veces un delincuente puede ser transparente al externar todos sus delitos, y eso no se traduce en “libertad”.

Cabe destacar que la transparencia, puede ser un arma de doble filo. Recordemos que las personas incluidas en hechos de corrupción tienen una vinculación con cuestiones económicas. Calderón exhorto a que se hagan cambios drásticos en la educación, si bien es cierto que los valores se tienen que inculcar también en la familia, la educación es uno de los principales factores de desorientación en los jóvenes. Ellos tienen que ser educados en una cultura de valores. A su vez que el ciudadano pueda ser participe en la información del país, estemos seguros que el acceso a la información es un derecho de las personas. No se debe temer, no se debe permitir que nos engañen, pues eso sería como aceptar la corrupción crudamente.

Ana María Miralles, habló acerca del gran cambio que han sufrido los medios de comunicación. Si nos remontamos al pasado, nos daremos cuentas de cosas que ahora parecen “sencillas” como el telegrama, la prensa escrita, etc. Sin embargo en la evolución de estos se han ido aprendiendo cosas sumamente trascendentales. Una de las partes en las cuales Ana María resaltó más es en el cambio que logran hacer los medios de comunicación con nosotros los individuos.

Si nos ubicamos en la realidad nacional, nos daremos cuenta de lo importantes que son los medios. Solo percatémonos del caso de una de las redes sociales más grandes del mundo, facebook, la cual es sumamente sobresaliente, pues ahí se pueden “mover” temas tanto empresariales como sociales. El facebook ha logrado mover masas de una manera singular.

Con respecto al acceso de la información, Miralles hace un llamado a la ética, pues lastimosamente en países como el nuestro aun sigue siendo prioridad los intereses políticos. No hay duda que si los verdaderos comunicadores se dieran a la tarea de cumplir con los objetivos de su profesión, los países fueran diferentes. Pues es increíble como los medios pueden hacer cambios drásticos en las personas, muchas veces iniciar poco a poco con una cultura de valores es lo mejor.

domingo, 30 de octubre de 2011

¿Y qué será de los jóvenes?

En nuestro país la delincuencia va creciendo de manera acelerada, muchas personas adjudican este incremento a los fragmentos que han quedado de la guerra civil, otros a la pobreza, a la familia etc. Pero verdaderamente ¿Cuál es la razón? Con certeza se puede responder que “todas las anteriores” dado que es un proceso cíclico que no tiene fin, un circulo vicioso que solo se encarga de empeorar la situación actual.
Si nos damos la tarea de desglosar cada una de las supuestas razones nos encontraremos con la falta de “importancia” que los padres les dan a sus hijos, dado que muchos de ellos han sido consecuencia de embarazos precoces. A su vez, encontramos la migración de los padres para buscar un futuro mejor, y aquí viene uno de los factores más importantes: la pobreza. Es increíble como la pobreza ha ido cambiando de manera fugaz a los jóvenes, creando en ellos una cultura de necesidad violenta.

Muchos miembros de maras aseguran robar por “necesidad”, dado a la falta de empleos. Las maras ahora son uno de los mayores problemas de nuestra nación, muchas personas altruistas han creado campañas de paz, campañas en donde se les enseñan oficios a los jóvenes los cuales puede poner en práctica para trabajar; pero ¿será esto suficiente? Por lastima no lo es, pues a pesar de la ayuda, muchos jóvenes son obligados a permanecer en padillas. Lo verdaderamente alarmante es el acoso que los jóvenes estudiantes poseen, muchos se han tenido que trasladar a otros lugares para “salvarse”. La delincuencia nos dice ahora “sálvese quien pueda” niños, jóvenes y adultos son atacados a diario por pandillas.

Personas que salen día a día a trabajar con las victimas más comunes, así como también los dueños de negocios que sufren constantemente de extorsiones. Pero ¿hasta cuento va a parar esta cultura de miedo? Lastimosamente en nuestro país nadie quiere llevar las riendas de este asunto, todos tienen temor que los asesinen o que les hagan daño a sus familiares.

Pero, ¿y qué será de los jóvenes? Es un poco espeluznante cuando se dice que “los jóvenes son el presente y el futuro” pero la realidad es que nadie se preocupa por nadie. El temor de denunciar es palpable, muchas personas cuando son atacadas prefieren callar a que se haga justicia. ¿Y así como lograremos hacer la diferencia? Aquí no se trata de crear una formación de venganza, más bien se trata de crear unión.

Los jóvenes de ahora aun estamos en la posibilidad de cambiar, claro está que sin apoyo no se podrán lograr los objetivos. La solución no es huir de nuestra realidad, pues muchos tienden a escaparse buscando “un mundo mejor” en otros países. Intentemos querer lo que es nuestro, es indignante como algunas personas les da vergüenza su país, recordemos que no se trata de “amor patriótico”, hablamos del futuro. No dejemos que invasores extranjeros quieran gobernar lo que es nuestro, pues muchas veces ellos se quieren lucrar de nuestro talento. Jóvenes, hechos no palabras.

Mas que justicia, perdón

Hace veintidós años, el 16 de noviembre de 1989, seis sacerdotes jesuitas y dos domesticas ( Ignacio Ellacuría, Ignacio Martín Baró, Segundo Montes, Amando López , Juan Ramón Moreno, Joaquín López y López, Elba y Celina Ramos) fueron víctimas del conflicto armado que asechaba en aquel entonces. Todos ellos fueron asesinados en las instalaciones de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”. La razón de su asesinato: decir la verdad. Es increíble que en esa época los “seres humanos” aun no supieran comprender la diferencia entre razón y violencia.

Se asegura que el batallón Atlacatl, que fue parte de la Fuerza Armada Salvadoreña, con las órdenes de “no dejar testigos”, del coronel René Emilio Ponce fallecido el pasado 2 de mayo, fueron los encargados de cometer dicha masacre. A este coronel se le acusó de crímenes contra la humanidad, terrorismo y encubrimiento de la matanza. Como es de esperarse, la republica de España anhela hacer justicia tras la muerte de sus compatriotas, y en 2008 a Asociación Pro Derechos Humanos de España (APDHE) y el Centro de Justicia y Responsabilidad (CJR) presentaron una demanda contra Alfredo Cristiani (ex presidente de la republica 1989-1994) y los catorce militares vinculados. La demanda no tuvo los resultados esperados, pues la Ley de amnistía se convierte en su escudo.

Tras el deseo de hacer justicia, el caso aun sigue abierto y ha causado cierta polémica entre los salvadoreños, uno piden a gritos ¡justicia! Mientras que otros con heridas marcadas piden que las heridas no sean abiertas de nuevo. En el seguimiento del caso, el 30 de agosto del 2011, se convoco a una exposición que hicieron los sacerdotes José María Tojeira (ex rector de la UCA 1997-2010) y P. Andreu Oliva (rector de la UCA) junto con Benjamín Cuellar (director del Instituto de Derechos Humanos de la UCA- IDHUCA).

En esta exposición se hizo una breve reseña del camino que se ha recorrido para que se haga justicia, sin duda ha sido un camino muy largo y difícil, pues aquí en el país se han cerrado muchas puertas para la ejecución de la justicia. En este recorrido, ha sido complicado como seleccionar este caso si es un proceso moral o un proceso ético. Para la mayoría es un proceso moral, dado que la situación de dolor y decepción ha sido muy amplia. Algunas organizaciones que han podido aportar un poco de su ayuda, ha sido la comisión de la verdad que pidió al presidente Cristiani que cien hombres fueran totalmente depurados.

Luego, se hizo un breve análisis del caso. Posteriormente se dio a conocer la postura de la UCA ante esta situación, el padre Andreu dijo que la Universidad no busca que los militares estén en la cárcel, más bien buscan que se pida perdón a los familiares de los sacerdotes y sus empleadas y al pueblo en general y a su vez que reconozcan la verdad. El pueblo está harto de encubrimientos falsos y de mentiras sin piedad. Es necesario que se haga justicia, pues los militares por “cumplir órdenes” sin razón, causaron pérdidas muy grandes para el país. ¿Hasta cuando se hará verdaderamente justicia con el caso de los mártires de la UCA?

Mas que un sueño, una pesadilla

Existe una cruda realidad que nos une con todos nuestros hermanos latinoamericanos, el famoso “sueño americano” para muchos sigue siendo un sueño, pero en la realidad es más que una pesadilla. En el camino hacia ese país (Estados Unidos) que promete un gran futuro, poco a poco se van encontrando grandes barreras y tropiezos que desmoronan los deseos incesantes de seguir adelante y así poder ayudar a sus familiares.

Cabe recalcar que esta situación día con día se muestra más difícil e imposible, pero a pesar de esto el alto índice de pobreza en los países latinoamericanos se transforma en la necesidad de exponer sus vidas y arriesgar los pocos ahorros que han logrado recaudar.

Es un orgullo, que en nuestros países donde muchas veces reina el odio y la avaricia, todavía existan personas que se preocupen por el bienestar de sus hermanos. Y es que muchas veces lo que se necesita para ayudar es “ponerse en los zapatos de tu hermano”. El pasado veintidós de septiembre, la Universidad centroamericana “José Simeón Cañas” tuvo el honor de contar con la presencia del padre Solalinde. Este sacerdote, gratamente se ha tomado la tarea de ayudar a todos los migrantes que pasan la frontera me México hacia Estados Unidos. Recordemos que los migrantes sufren de abusos sexuales, pasan hambre, son secuestrados y saqueados de todas sus pertenencias valiosas.

El padre Solalinde externó la gratitud que tiene con Dios, dado que él le ha dado la fuerza suficiente para tan grande labor. Al inicio de la labor, atendían de ciento ochenta a doscientos migrantes, pero en la actualidad los migrantes se van multiplicando y el número es mayor. Como dato, en el presente atienden a cuatro mil personas cada mes.

Como es de esperarse, las buenas intenciones del sacerdote siempre se ven opacadas por grupos de personas que atentan contra su vida, el pasado veinticuatro de junio del dos mil ocho, lo golpearon y lo metieron a la cárcel y a su vez intentaron quemarlo a él y al albergue. En México, todas las personas conocen el alto grado de corrupción que existe, pero pocos (como el padre Solalinde) se deciden por hablar. Muchos por temor prefieren “desconocer” la realidad y resignarse a un mundo de corrupción y violencia. Tal es el caso de algunos periodistas Mexicanos que son sobornados para callar y hasta asesinados por informar, muchos “se pasan la bola” y nadie se compromete verdaderamente con la sociedad.

El padre Solaliende, nos obsequia un anuncio de paz en el cual intenta incluir también a los malhechores que no son aceptados por la sociedad. Pues él nos hace reflexionar, ¿Cómo es que los jóvenes que están metidos en el narcotráfico, están ahí? Sin duda, mucha razón ha de tener, pues son personas que han carecido de una familia que les enseñe valores. Sino preguntémonos ¿Cómo existen niños sicarios o “carniceros” que se encargan de asesinar a los migrantes? Lo dejo a la reflexión.
En este tema se podrían ahondar páginas y páginas, pero lo que verdaderamente cabe destacar es la gran labor de este sacerdote que con fe y fuerzas ha seguido adelante, a su vez con la ayuda de personas de buen corazón que regalan comida. No hay duda que con los deseos de ayudar, todo se puede lograr.

Esto va para arriba

Ya han pasado varios años desde que la crisis salvadoreña se ha ido acrecentado sin desmesura. Muchas personas, en son de “excusar” sus malas prácticas, le adjudican a la crisis un pequeño error del gobierno actual. No el del FMLN, claro está, sino que del presidente Mauricio Funes. Irónicamente aquí el que tiene más culpa es el presidente. Sin afán de condenar a nadie, explícitamente expongo que: es irónico, descarado y hasta cierto punto burlón la manera en cómo cada presidente que ha llevado (para bien o para mal) el mando de nuestro país, se ha lucrado de cada uno de los individuos de la nación.

Aquí no se habla directamente de partidos políticos, más bien de personas dispuestas a condenarse por el pueblo, mas no por la ley. Para mencionar nombres, el presidente Francisco Flores, poco tiempo después de su mandado desapareció de manera “confidencial”. Sorpresivamente tiempo después se descubrió que existían algunos vacios en cuentas nacionales muy importantes. ¿Fue condenado por las leyes salvadoreñas? No, pues todo su grupo de “buenos amigos” seguramente fueron cómplices. ¿Fue condenado por el pueblo salvadoreño? Sin duda que si, al menos por la mayoría, la cual sufrió de cerca los desajustes económicos.

Y así, se podría dar una cátedra completa de lo “mal portados” que han sido nuestros presidentes. En el caso actual, a nuestro mandatario Mauricio Funes, el cual tiene falta de humildad y exceso de vanidad y rebeldía; se le externa constantemente lo cansado que esta el pueblo de ser engaños, y sobre todo cansados de ser manipulados de manera obsesiva a asentir a cualquier petición. El pueblo dice sí a los altos precios de la canasta básica y dice sí al elevado costo de la vivir, solo para sobrevivir.

A muchos salvadoreños se nos priva de salud, de educación, de agua, etc. Muchos ni quiera poseen luz en sus casas. Y para nutrir esta situación, dependemos de un país (Estados Unidos) el cual se encuentra en crisis económica. ¿Adónde iremos a parar? Si nuestros hermanos lejanos ya no poseen los recursos necesarios para enviarnos sus remesas, remesas de las cuales dependemos la mayoría de familias. Todas estas circunstancias, sin duda, son la consecuencia de un pasado y un presente que han ido destruyendo poco a poco nuestro país.

Salvadoreños, recordemos que nosotros somos los que elegimos a nuestros mandatarios, es nuestro derecho que ellos rindan cuentas de su trabajo. Solo percatémonos de cómo nuestros patrones, sin piedad alguna, nos exigen detalladamente una buena ejecución de nuestro trabajo. También nosotros como pueblo, podemos exigir una buena ejecución del mandato. Porque si el gobierno nos controla a nosotros ¿Quién los controla a ellos? Es momento de dejar la sumisión de lado y darnos la oportunidad de denunciar al corrupto. E independientemente cual sea nuestro trabajo, brindarle a nuestros hermanos salvadoreños un buen servicio.

Si todo el pueblo se une, seguramente el éxito vendrá por añadidura. El salvador es un país que necesita un cambio radical, lo único que necesita es abandonar el silencio.

viernes, 28 de octubre de 2011

Tan simple como unas gotas

En momentos así es difícil utilizar la palabra simple, pero en realidad lo que pasó fue algo tan simple como unas gotas. Simple no porque las lluvias hayan terminado con miles de viviendas, más bien simple porque en el fondo sabíamos que esto ocurriría. Simple porque siempre pasa y seguirá pasado, porque como quien dice “nadie hace nada por recuperar lo perdido”. Es difícil presentirlo y no poner manos a la obra. Lo primero que escuchamos cuando inicia un temporal es “pobrecita la gente” ¿será esto suficiente? Sin duda no lo es.

Lo único que ayuda a donar y ayudar es la compasión que te hace sentir los medios de comunicación, aquella sensación de duelo y hermandad que solo se siente en estos inviernos. Sin embargo, como es de esperar es realmente irritante el papel de los medios de comunicación, ellos se encargan de formar un cumulo de sentimientos fantasmas en los individuos, es un desconsuelo pasajero que concluirá con una canción de amor, lágrimas, dramas y publicidad (claro, el fin único).

Es insólito que aun existan personas que afirmen que nuestra prensa es totalmente veraz y por sobre toda las cosas que sean excelentes comunicadores. Me daré la oportunidad de comentar algo que escuché hace algunos días, el “majestuoso” predicador Tobby del Tabernaculo Bautista, le decía con mucha seguridad a su público que Willy Maldonado y Daniel Rucks (comunicadores salvadoreños) eran los elegidos por el creador para ser discípulos y ayudar a la población salvadoreña en los pasados días de crisis. Sin entrometerme en cuestiones religiosas, créanlo o no sus palabras fueron escuchadas por centenares de personas.

¿Cómo es esto posible? Lo alarmante aquí es la gran cantidad de personas que son defensores de este pastor y sobre todo los individuos que creen ciegamente en sus palabras. Justo en ese momento pensé ¿y si todos los salvadoreños nos quedáramos esperando la ayuda de estos comunicadores? Seguramente estaríamos peor, si es que se puede estar peor.

Y así poco a poco, podemos ir deshilando cada una de las cosas que suceden mientras unas simples gotas caen en nuestro país. Mientras alzamos nuestra mirada a cuestiones con poco sentido, nos damos cuenta que las personas más necesitadas son aquellas que menos son escuchadas. Mientras ellas gritan con todas sus fuerzas, instituciones o personas utilizan los recursos necesarios para verse beneficiados de su dolor. No importa si es con la farsa de la “caridad” o con sus voces que demuestran “sinceridad”.

No importa que sea, mientras esas simples gotas caen, la vida de muchos cambia para bien o para mal. Lo importante aquí es ¿Qué haces tú para ayudar? ¿Qué haces tú para que siempre se diga la verdad? ¿O simplemente te resignas a lo que ves? Muchas veces es momento de decir ¡es momento de actuar! ¿Quién controla al controlador? Nosotros, el pueblo que pide a gritos la verdad. Estas gotas solo son un signo más del dolor al cual estamos propensos a vivir, solo es cuestión de empezar a vivir y dejar de sobrevivir gracias a ellos, los del poder.