viernes, 28 de octubre de 2011

Tan simple como unas gotas

En momentos así es difícil utilizar la palabra simple, pero en realidad lo que pasó fue algo tan simple como unas gotas. Simple no porque las lluvias hayan terminado con miles de viviendas, más bien simple porque en el fondo sabíamos que esto ocurriría. Simple porque siempre pasa y seguirá pasado, porque como quien dice “nadie hace nada por recuperar lo perdido”. Es difícil presentirlo y no poner manos a la obra. Lo primero que escuchamos cuando inicia un temporal es “pobrecita la gente” ¿será esto suficiente? Sin duda no lo es.

Lo único que ayuda a donar y ayudar es la compasión que te hace sentir los medios de comunicación, aquella sensación de duelo y hermandad que solo se siente en estos inviernos. Sin embargo, como es de esperar es realmente irritante el papel de los medios de comunicación, ellos se encargan de formar un cumulo de sentimientos fantasmas en los individuos, es un desconsuelo pasajero que concluirá con una canción de amor, lágrimas, dramas y publicidad (claro, el fin único).

Es insólito que aun existan personas que afirmen que nuestra prensa es totalmente veraz y por sobre toda las cosas que sean excelentes comunicadores. Me daré la oportunidad de comentar algo que escuché hace algunos días, el “majestuoso” predicador Tobby del Tabernaculo Bautista, le decía con mucha seguridad a su público que Willy Maldonado y Daniel Rucks (comunicadores salvadoreños) eran los elegidos por el creador para ser discípulos y ayudar a la población salvadoreña en los pasados días de crisis. Sin entrometerme en cuestiones religiosas, créanlo o no sus palabras fueron escuchadas por centenares de personas.

¿Cómo es esto posible? Lo alarmante aquí es la gran cantidad de personas que son defensores de este pastor y sobre todo los individuos que creen ciegamente en sus palabras. Justo en ese momento pensé ¿y si todos los salvadoreños nos quedáramos esperando la ayuda de estos comunicadores? Seguramente estaríamos peor, si es que se puede estar peor.

Y así poco a poco, podemos ir deshilando cada una de las cosas que suceden mientras unas simples gotas caen en nuestro país. Mientras alzamos nuestra mirada a cuestiones con poco sentido, nos damos cuenta que las personas más necesitadas son aquellas que menos son escuchadas. Mientras ellas gritan con todas sus fuerzas, instituciones o personas utilizan los recursos necesarios para verse beneficiados de su dolor. No importa si es con la farsa de la “caridad” o con sus voces que demuestran “sinceridad”.

No importa que sea, mientras esas simples gotas caen, la vida de muchos cambia para bien o para mal. Lo importante aquí es ¿Qué haces tú para ayudar? ¿Qué haces tú para que siempre se diga la verdad? ¿O simplemente te resignas a lo que ves? Muchas veces es momento de decir ¡es momento de actuar! ¿Quién controla al controlador? Nosotros, el pueblo que pide a gritos la verdad. Estas gotas solo son un signo más del dolor al cual estamos propensos a vivir, solo es cuestión de empezar a vivir y dejar de sobrevivir gracias a ellos, los del poder.

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