domingo, 30 de octubre de 2011

Mas que justicia, perdón

Hace veintidós años, el 16 de noviembre de 1989, seis sacerdotes jesuitas y dos domesticas ( Ignacio Ellacuría, Ignacio Martín Baró, Segundo Montes, Amando López , Juan Ramón Moreno, Joaquín López y López, Elba y Celina Ramos) fueron víctimas del conflicto armado que asechaba en aquel entonces. Todos ellos fueron asesinados en las instalaciones de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”. La razón de su asesinato: decir la verdad. Es increíble que en esa época los “seres humanos” aun no supieran comprender la diferencia entre razón y violencia.

Se asegura que el batallón Atlacatl, que fue parte de la Fuerza Armada Salvadoreña, con las órdenes de “no dejar testigos”, del coronel René Emilio Ponce fallecido el pasado 2 de mayo, fueron los encargados de cometer dicha masacre. A este coronel se le acusó de crímenes contra la humanidad, terrorismo y encubrimiento de la matanza. Como es de esperarse, la republica de España anhela hacer justicia tras la muerte de sus compatriotas, y en 2008 a Asociación Pro Derechos Humanos de España (APDHE) y el Centro de Justicia y Responsabilidad (CJR) presentaron una demanda contra Alfredo Cristiani (ex presidente de la republica 1989-1994) y los catorce militares vinculados. La demanda no tuvo los resultados esperados, pues la Ley de amnistía se convierte en su escudo.

Tras el deseo de hacer justicia, el caso aun sigue abierto y ha causado cierta polémica entre los salvadoreños, uno piden a gritos ¡justicia! Mientras que otros con heridas marcadas piden que las heridas no sean abiertas de nuevo. En el seguimiento del caso, el 30 de agosto del 2011, se convoco a una exposición que hicieron los sacerdotes José María Tojeira (ex rector de la UCA 1997-2010) y P. Andreu Oliva (rector de la UCA) junto con Benjamín Cuellar (director del Instituto de Derechos Humanos de la UCA- IDHUCA).

En esta exposición se hizo una breve reseña del camino que se ha recorrido para que se haga justicia, sin duda ha sido un camino muy largo y difícil, pues aquí en el país se han cerrado muchas puertas para la ejecución de la justicia. En este recorrido, ha sido complicado como seleccionar este caso si es un proceso moral o un proceso ético. Para la mayoría es un proceso moral, dado que la situación de dolor y decepción ha sido muy amplia. Algunas organizaciones que han podido aportar un poco de su ayuda, ha sido la comisión de la verdad que pidió al presidente Cristiani que cien hombres fueran totalmente depurados.

Luego, se hizo un breve análisis del caso. Posteriormente se dio a conocer la postura de la UCA ante esta situación, el padre Andreu dijo que la Universidad no busca que los militares estén en la cárcel, más bien buscan que se pida perdón a los familiares de los sacerdotes y sus empleadas y al pueblo en general y a su vez que reconozcan la verdad. El pueblo está harto de encubrimientos falsos y de mentiras sin piedad. Es necesario que se haga justicia, pues los militares por “cumplir órdenes” sin razón, causaron pérdidas muy grandes para el país. ¿Hasta cuando se hará verdaderamente justicia con el caso de los mártires de la UCA?

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