Existe una cruda realidad que nos une con todos nuestros hermanos latinoamericanos, el famoso “sueño americano” para muchos sigue siendo un sueño, pero en la realidad es más que una pesadilla. En el camino hacia ese país (Estados Unidos) que promete un gran futuro, poco a poco se van encontrando grandes barreras y tropiezos que desmoronan los deseos incesantes de seguir adelante y así poder ayudar a sus familiares.
Cabe recalcar que esta situación día con día se muestra más difícil e imposible, pero a pesar de esto el alto índice de pobreza en los países latinoamericanos se transforma en la necesidad de exponer sus vidas y arriesgar los pocos ahorros que han logrado recaudar.
Es un orgullo, que en nuestros países donde muchas veces reina el odio y la avaricia, todavía existan personas que se preocupen por el bienestar de sus hermanos. Y es que muchas veces lo que se necesita para ayudar es “ponerse en los zapatos de tu hermano”. El pasado veintidós de septiembre, la Universidad centroamericana “José Simeón Cañas” tuvo el honor de contar con la presencia del padre Solalinde. Este sacerdote, gratamente se ha tomado la tarea de ayudar a todos los migrantes que pasan la frontera me México hacia Estados Unidos. Recordemos que los migrantes sufren de abusos sexuales, pasan hambre, son secuestrados y saqueados de todas sus pertenencias valiosas.
El padre Solalinde externó la gratitud que tiene con Dios, dado que él le ha dado la fuerza suficiente para tan grande labor. Al inicio de la labor, atendían de ciento ochenta a doscientos migrantes, pero en la actualidad los migrantes se van multiplicando y el número es mayor. Como dato, en el presente atienden a cuatro mil personas cada mes.
Como es de esperarse, las buenas intenciones del sacerdote siempre se ven opacadas por grupos de personas que atentan contra su vida, el pasado veinticuatro de junio del dos mil ocho, lo golpearon y lo metieron a la cárcel y a su vez intentaron quemarlo a él y al albergue. En México, todas las personas conocen el alto grado de corrupción que existe, pero pocos (como el padre Solalinde) se deciden por hablar. Muchos por temor prefieren “desconocer” la realidad y resignarse a un mundo de corrupción y violencia. Tal es el caso de algunos periodistas Mexicanos que son sobornados para callar y hasta asesinados por informar, muchos “se pasan la bola” y nadie se compromete verdaderamente con la sociedad.
El padre Solaliende, nos obsequia un anuncio de paz en el cual intenta incluir también a los malhechores que no son aceptados por la sociedad. Pues él nos hace reflexionar, ¿Cómo es que los jóvenes que están metidos en el narcotráfico, están ahí? Sin duda, mucha razón ha de tener, pues son personas que han carecido de una familia que les enseñe valores. Sino preguntémonos ¿Cómo existen niños sicarios o “carniceros” que se encargan de asesinar a los migrantes? Lo dejo a la reflexión.
En este tema se podrían ahondar páginas y páginas, pero lo que verdaderamente cabe destacar es la gran labor de este sacerdote que con fe y fuerzas ha seguido adelante, a su vez con la ayuda de personas de buen corazón que regalan comida. No hay duda que con los deseos de ayudar, todo se puede lograr.
domingo, 30 de octubre de 2011
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